En nuestra colaboración para el número 64 de esta revista, fechado en diciembre de 2010, hicimos una amplia exposición de la naturaleza del capitalismo moderno; en ella llegamos a la conclusión de que las novísimas formas de maquinización de la producción y el consumo masivo que en su seno se desarrollaban de una manera prodigiosa, eran otros tantos medios de incrementar la explotación y depauperación de los trabajadores, pues con ellos se daba un fuerte impulso al proceso de anulación decisiva de su naturaleza humana, de desgaste inmoderado, atrofia
y degeneración de sus órganos y procesos orgánicos