Un punto central a considerar es que la educación superior es tanto un bien público como
un imperativo estratégico para las naciones, porque constituye la base fundamental de la
investigación, la innovación y la creatividad. Por consiguiente, la fuente principal de la
ventaja competitiva de los países, las organizaciones y las personas reside en el
conocimiento. Así, el conocimiento genera impactos significativos que permean desde la
educación superior hacia la sociedad en su conjunto