El pasado 20 de septiembre se celebró, en la sede de Naciones Unidas, la Cumbre para la Acción contra el Hambre y la Pobreza. Si bien los resultados de la Cumbre han sido moderados, con un mayor esfuerzo político, algunas de las propuestas podrían contribuir de forma sustancial a la financiación para el desarrollo y al logro de los Objetivos del Milenio.
Las propuestas realizadas en la Cumbre para la Acción contra el Hambre y la Pobreza podrían suponer un paso adelante en la medida en la que se sugieren nuevos mecanismos de financiación para el desarrollo que permitirían, en principio, elevar los flujos anuales de ayuda en 50.000 millones de dólares. En este análisis se describen y evalúan brevemente algunos de estos mecanismos de financiación: impuestos sobre las transacciones financieras y el tráfico de armamento, la emisión de deuda pública, una nueva emisión de derechos especiales de giro y mecanismos que faciliten las contribuciones voluntarias