La Comisión Europea ha lanzado un debate sobre la reforma de los Presupuestos comunitarios con vistas al próximo marco financiero de 2014–2018. En este documento de Trabajo se argumenta sobre la conveniencia de adoptar las propuestas de Fuente y Doménech (2001) y Fuente et al. (2008) de separar la determinación de los saldos netos y la negociación de las Perspectivas financieras. Los gobiernos negociarían entonces las políticas de la UE en función de su mérito en lugar de su conveniencia para sus intereses nacionales. Esta reforma abriría paso para que, en línea con los trabajos de Begg (2005 y 2007), el Presupuesto comunitario financie programas sobre los que la UE puede aportar valor añadido y aquellos en los que la teoría del federalismo fiscal señala que la centralización genera ganancias de eficiencia. Los saldos netos se distribuirían como un porcentaje de la desviación de la renta per cápita de cada país con respecto al promedio europeo (Fuente et al., 2008). Aunque la implementación de esta reforma no será fácil, este documento muestra que, de facto, el Presupuesto comunitario se ajusta cada vez más a este mecanismo