research

Política de inmigración alemana: de la negativa a la renuencia

Abstract

Alemania es un país de inmigración, pero su sociedad y sus líderes políticos continúan mostrándose renuentes a aceptarlo. Desde 1973, año en el que en Alemania se decidió poner fin a la contratación de gastarbeiter (“trabajadores extranjeros invitados”), el país ha recibido 3 millones de nuevos inmigrantes, la mayoría de ellos de etnia alemana procedentes de Europa Oriental. Las dificultades que se presentaron a la hora de integrar a los inmigrantes de segunda generación, la mayoría de origen turco, el extendido recelo hacia el radicalismo islámico y la protección de un mercado laboral privilegiado y de la solidez económica del Estado de Bienestar, han convertido a Alemania en uno de los Estados europeos más renuentes a aceptar la inmigración y, por consiguiente, en el Estado que más reticencias muestra ante la iniciativa de la Comisión Europea por desarrollar una política común de inmigración

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