La evolución del conflicto interno que padece Colombia desde hace décadas parece haber alcanzado una coyuntura crítica. En estos años, los sucesivos gobiernos de Bogotá desplegaron una estrategia que combinó represión y negociación para confrontar un amplio abanico de amenazas que incluían una extensa gama de grupos guerrilleros izquierdistas, un movimiento paramilitar de extrema derecha y una variedad de organizaciones de narcotraficantes