Los bárbaros atentados del 11-M han sido obra, según los indicios hasta ahora disponibles, de una célula de al-Qaeda, que probablemente ha tratado de forzar con ellos una retirada de Irak.
El principal sospechoso detenido hasta el momento ha tenido relación con la célula española de al-Qaeda que presuntamente colaboró en la preparación de los atentados del 11-S. Estamos muy probablemente ante un 11-S europeo y ello obliga a que España y la UE hagan de la lucha contra la amenaza yihadista el objetivo central de su estrategia de seguridad