La aparente suavidad de la recesión estadounidense de 2001 es engañosa. Sin el cambio a una política fiscal y monetaria fuertemente expansionista, la caída de la actividad económica habría sido dramática. Las empresas americanas llevan ajustando el exceso de inventarios, bienes de capital, plantilla y nivel de endeudamiento desde 2000. Tal intento de ajuste está prácticamente ausente en el sector de los consumidore