La gira asiática que ha realizado a mediados de marzo la nueva Secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, ha confirmado que no hay cambio alguno de importancia en la política de Washington con respecto a Corea del Norte, pese a ciertas afirmaciones en sentido contrario. Esa continuidad, lejos de ser muestra de coherencia y firmeza, dista mucho de ser positiva, principalmente porque llevará a que se prolongue el peligroso impasse actual. Muchos analistas consideran que resulta preciso un giro estratégico en la política de EEUU con respecto a Corea del Norte, de igual alcance que la “opción estratégica” que Rice, ante sus anfitriones japoneses, surcoreanos y chinos, ha reclamado a Pyongyang con miras a que retorne a la mesa de conversaciones y abandone sus ambiciones nucleares.
Se enumeran, en primer lugar, las implicaciones de la declaración norcoreana del 10 de febrero y las primeras reacciones diplomáticas a esa declaración. En segundo término, se valoran las manifestaciones sobre la crisis nuclear realizadas por la nueva Secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, durante su reciente gira asiática. En tercer lugar, se analizan los inconvenientes principales de la inalterada política de Washington con respecto a Corea del Norte. Finalmente, se concluye que resulta imperioso un giro estratégico en esa política, que ha demostrado ser un clamoroso fracaso