Desde los primeros años de esta década la política exterior de Rusia hacia la península arábiga está experimentando cambios importantes. En esta zona se conjugan dos tipos de intereses rusos: por un lado, los relacionados con el terrorismo internacional y, por otro, las cuestiones energéticas. En este trabajo se destacan las tendencias recientes respecto a las relaciones políticas y económicas entre Rusia y los países de la península arábiga, tanto con aquellos con los que los vínculos son más estrechos (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Yemen), como con los que son más distantes (Bahrein, Kuwait, Omán y Qatar). En el análisis se presta una atención especial a los aspectos relacionados con la energía y las ventas de armas