Las nuevas vías de transporte de los recursos energéticos de Kazajistán y Turkmenistán han puesto de manifiesto que sólo China ha sido capaz de romper de forma clara el control de Rusia sobre las rutas de exportación de esos recursos.
Las exportaciones de petróleo y gas de Kazajistán y Turkmenistán con destino el mercado europeo, que son las mayoritarias, siguen dependiendo de la intermediación rusa, dado que tanto los oleoductos como los gasoductos que se dirigen al continente europeo atraviesan el territorio ruso y son total o parcialmente propiedad de sus empresas. Esa dependencia de tránsito podría diluirse si finalmente se abriera un corredor meridional a través del Cáucaso y Turquía, pero para ello sería necesaria la construcción de tuberías bajo las aguas del mar Caspio. Por el momento, esta opción resulta improbable, pues se enfrenta a múltiples problemas