La recesión económica está llegando a la Unión Europea y está afectando de un modo especialmente fuerte a Alemania, que se haya el borde de la deflación. El pacto de estabilidad y crecimiento ha anulado la alternativa del estímulo fiscal. Tan sólo resta la política monetaria para evitar la caída de la producción. Sin embargo el BCE se encuentra reacio a bajar los tipos de interés.
La política monetaria de la eurozona durante los últimos años ha sido conservadora debido a la necesidad de establecer la credibilidad del euro como una moneda con proyección internacional. Sin embargo, dado que la solidez del euro ya ha sido establecida, que la inflación se está reduciendo, que la moneda europea ha entrado en una fuerte tendencia a la revalorización con respecto del dólar y que las perspectivas de crecimiento de la eurozona son desfavorables, sería importante que el BCE bajara los tipos de interés. Dado que la política fiscal no puede ser utilizada debido a las restricciones impuestas por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la política monetaria es, en el corto plazo, el único instrumento de política económica disponible para reactivar la economía de la eurozona y aumentar el liderazgo europeo en la economía internacional