Numerosos analistas de la realidad latinoamericana hablan de una nueva oleada de gobiernos populistas en la región y de la probable conformación de un eje populista que incluiría a los gobiernos de Caracas, Quito y Brasilia, que se sumarían al régimen castrista. ¿Son fundados estos temores?
Los triunfos electorales de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y del comandante Lucio Gutiérrez en Ecuador han hecho sonar demasiadas alarmas sobre el futuro político de América del Sur. Numerosos observadores y analistas estiman que se puede conformar un eje populista con graves consecuencias para la estabilidad y la gobernabilidad de la región, una situación estimulada, y agravada, por la crisis de numerosos partidos políticos, tradicionales o no. Sin embargo, más allá de la protesta del electorado latinoamericano contra una particular situación política, económica y social y a favor de ciertas opciones alternativas, las diferencias entre los tres casos mencionados son extremas, por más que en bastantes circunstancias estas comparaciones sean alentadas por el presidente venezolano Hugo Chávez para reforzar sus propuestas rupturistas en relación con la política hemisférica de Estados Unidos y con la proyección internacional de la República Bolivariana