Se analiza la variedad de posibles efectos de la detención de Sadam, especialmente en lo que respecta a la efectividad de la guerrilla y a los movimientos de opinión y a las oportunidades que ello crea para los norteamericanos.
La captura de Sadam hace casi imposible la restauración de su régimen, objetivo central del núcleo más importante y decisivo del movimiento de una resistencia que nunca ha conseguido rebasar su carácter puramente suní. Crea inseguridad entre los guerrilleros, que no pueden saber qué es lo que Sadam conocía y hasta donde está dispuesto a hablar. Elimina el paralizante temor de la mayoría kurdo-chií a un retorno al poder del tirano. Contribuye a disipar el mito de que la resistencia es atribuible a la totalidad del pueblo iraquí y por tanto puede crear dudas en las opiniones árabe, occidental y americana opuestas a la guerra y a la ocupación. Pero nada de eso es un cheque en blanco a los ocupantes, que tienen que darse prisa en explotar y consolidar el éxito logrado