El Presidente George W. Bush ha elegido a los miembros clave de su equipo de política exterior para este segundo mandato.
La composición del nuevo equipo sugiere que los halcones han consolidado su control sobre el poder y que dominarán la maquinaria estadounidense de formulación de política exterior durante los próximos cuatro años. De hecho, Bush ha mantenido en su servicio, en puestos diferentes, a casi todos aquellos cargos partidarios de una línea dura que dirigieron las políticas relativas a Irak durante los últimos cuatro años. Además, el gasto militar en 2005 alcanzará los 500.000 millones de dólares, una cifra prácticamente equivalente a tres cuartas partes del PIB total de España. Y, tras jurar el cargo por segunda vez el pasado 20 de enero, Bush expresó a grandes rasgos, en su discurso inaugural, una nueva visión épica para la política exterior de EEUU, “con el fin último de acabar con la tiranía en nuestro mundo”. Si bien las limitaciones militares y económicas obligarán finalmente a adoptar posturas menos ambiciosas en los próximos cuatro años, no se producirá sin embargo ningún cambio fundamental en el rumbo central de la política exterior estadounidense