[ES]El desarrollo vegetal se caracteriza por su extrema plasticidad, permitiendo incluso la pérdida de órganos en plantas adultas, ya que su naturaleza autotrófica requiere de grandes superficies que impiden el movimiento. Esta habilidad es posible gracias a la integración de los diversos estímulos ambientales en una compleja red de señalización que converge en la regulación de la división y diferenciación celular. Las estructuras vegetales que gobiernan estos procesos se conocen como meristemos, y contienen células totipotentes que permiten un crecimiento continuo a lo largo de la vida de la planta. Dos meristemos principales dan lugar a todos los órganos vegetales, el meristemo apical del tallo (SAM, por sus siglas en inglés, shoot apical meristem), que produce la parte aérea, y el meristemo apical de la raíz (RAM, root apical meristem), que genera la raíz primaria y controla la arquitectura radicular