La orden del Temple es reconocida por la Iglesia en 1128 y suprimida en 1312. Surgida para defender los caminos de Tierra Santa de los ataques musulmanes, la orden sigue las reglas cisterciense y agustiniana. Su particularidad es que se forma de caballeros combatientes, muy alejados en su actividad de las órdenes tradicionales, dedicadas a la oración y la contemplación. Su rápido crecimiento y expansión (Tierra Santa y Europa) hacen que el Temple imponga una serie de pautas de actuación a toda la sociedad. Conforman un ejército en campaña con una organizadísima retaguardia en Europa que cubre todas sus necesidades. Las necesidades de una estructura jerarquizada y de que cada caballero estuviera en plena forma física determinan toda una normativa que abarca todos los aspectos de la vida: la Regla latina (1128), traducida al francés (c. 1140), las Retractaciones (c. 1156) que determinan sus usos y costumbres, los Estatutos Jerárquicos (1230- 1240) y las Consideraciones (1257-1267), son documentos en los que también hay referencias detalladas a la actividad física y a la actitud que debían adoptar los monjes-guerreros ante deportes y juegos (equitación, cetrería, caza, ajedrez...) así como al equipamiento personal, al armamento y a la preparación para el combate