En este artículo conceptualizamos a los mass media como dispositivos sociales de control destinados a reproducir una violencia simbólica que pretende mantener los esquemas de dominación derivados del consenso entre dominantes y dominados. En este contexto, analizamos cómo el término “antisistema” es utilizado por los medios de comunicación de masas, en un sentido claramente peyorativo, para designar a los colectivos que se posicionan en contra del funcionamiento del sistema político y económico actual. Así, intentaremos vislumbrar cómo el discurso dominante consigue crear una vinculación directa entre los grupos que llevan a cabo acciones violentas en las movilizaciones y los movimientos sociales de protesta. El principal objetivo de esta forma de control social es conectar la protesta social con la violencia, y en última instancia, conseguir la criminalización de los movimientos sociales. Argumentamos que este control social persigue luchar contra la idea misma de movilización a favor de un sistema económico alternativo.In this article we conceptualize the mass media as devices for social control
oriented to reproduce a symbolic violence that seeks to maintain the patterns of
domination derived from the consensus between rulers and ruled. In this context, we
analyze how the term “anti” is used by the mass media (in a pejorative sense) to name
those groups positioned against the current political and economical system. We claim that
this hegemonic discourse is able to create a direct association between the groups that
practice violent actions in social mobilizations and the whole movement of protest. The
main goal of this form of social control is to connect social protest with violence and
ultimately to achieve the criminalization of social movements. We argue that this social
control seeks to fight against the idea itself of mobilizing in favor of an alternative
economic system