Hannah Arendt caracteriza los campos de concentración y exterminio como lugares en los que se pone en juego la humanidad de los sujetos. Esto permite a otros autores extender la problemática del totalitarismo a otros escenarios políticos. Tal es el caso de Agamben, quien extiende la noción de Estado de Excepción a la totalidad de la política occidental. Ahora bien, ante este panorama ¿cuáles son las posibilidades de una emancipación política?, ¿qué riesgos se vislumbran en la política contemporánea? Para intentar responder esto, acudimos a los aportes de Arturo Roig sobre una moral emergente, y de Foucault sobre la biopolítica y la resistencia. Lejos de ser resolutivo, nuestro trabajo intenta además hacer uso de estas herramientas para preguntar por la contingencia política de Latinoamérica.Hannah Arendt characterizes the camps of concentration and extermination as places where the humanity of the subjects is threatened. This allows other authors to extend the problem of totalitarianism to other political scenes. Such it’s Agamben's case, who extends the notion of State of Exception to the totality of the occidental politics. In view of this scene, which are the real possibilities for a political emancipation? What risks are glimpsed in the contemporary politics? To try to answer these questions we take Arturo Roig's contributions on an emergent morality, and Foucault’s ideas on biopolitics and resistance. Far from being decisive, our work tries to use these tools to inquire about the political contingency of Latin America