La presencia en Roma de Lorenza de la Cerda (1666-1697), desde su enlace con Filippo Colonna (1663-1714) en 1681, hasta su muerte en 1697, nos permite interpretar en cierto modo algunos cambios producidos en la manera en que la comunidad hispana, en torno al entonces embajador, VII marqués del Carpio (1677-1682), se mostraba al resto de la sociedad romana. La introducción de determinados hábitos hispanos, como los paseos nocturnos, la manera de vestir o la representación de comedias en español, se puede interpretar en relación con los intentos del embajador por agradar a la hija del primer ministro para favorecer su regreso a la corte. La presencia de Lorenza se analiza desde el punto de vista de dos cortes: por un lado, la italiana de los Colonna, como condestablesa y heredera de María Mancini, y por otro, la hispana, en torno a la corte del embajador VII marqués del CarpioThe presence of Lorenza de la Cerda (1666-1697) in Rome, from the time of her wedding with Filippo Colonna (1663-1714) in 1681 until her death in 1697, allows us to interpret some changes in the way the Spanish community surrounding the Ambassador, VII Marquis del Carpio (1677-1682), presented itself to the rest of Roman society. The introduction of certain Spanish habits, such as night walks, the way of dressing or the representation of comedy in Spanish, can be interpreted in connection with the attempts of the Ambassador to please the daughter of the Prime Minister in order to increase his chances of returning to the court in Madrid. The presence of Lorenza is analyzed from two perspectives; firstly, that of the Italian court of the Colonna, as condestablesa and heiress of Mary Mancini; and secondly, from that of the Spanish court of the Ambassador VII Marquis del Carpi