Desde el feminismo, diferentes artistas han hecho frente a la política patriarcal que ha marcado sus cuerpos y delimitado sus opciones de vida, reapropiándose y subvirtiendo los silencios masculinos. Todas ellas han llevado a cabo un arte político y de compromiso, un ejemplo de resistencia y de combatividad para visibilizar aquello que ha permanecido oculto y por tanto ordenado desde la visión patriarcal. Sus cuerpos, se han convertido en vehículos de conocimiento y visibilización para denunciar los abusos de patriarcado. Es por ello por lo que sus trabajos artísticos han sido congruentes, no solo con los males que acechan a sus respectivos países, sino a toda una época global. Lejos de la mirada patriarcal, todas ellas han sabido conformar un espacio público en el que mostrar la manera de reparar el dolor y la violencia a través de la sanación. Han rechazado permanecer en los márgenes, en el silencio y en la otredad, optando por mostrarnos a través de unas imágenes extremas, aquello que permanecía oculto, no dejando indiferente a nadie y adquiriendo sus trabajos fuertes implicaciones políticas en defensa de los derechos humanos de las mujeres, pues provocan y tienen repercusiones concretas