El artículo plantea un paralelismo entre lo que ocurrió tras la Revolución Industrial y el cambio hacia una era postindustrial que vivimos en la actualidad. Se supone que el cambio hacia una reconversión del consumidor en usuario y del producto en servicio deja fuera de lugar al diseñador industrial, de la misma manera que había dejado como superada la figura del artesano. En el texto se plantean una serie de estrategias para dar valor al entorno material y un nuevo sentido al papel del diseñador