En su base el diseño presenta intereses radicalmente diferentes a los que actualmente dicta el mercado. Y precisamente por este hecho el diseño puede ser una alternativa civil para colocar de nuevo el interés real de las personas delante de los intereses financieros de unos cuantos. Se trata de descubrir a la vez la responsabilidad y las posibilidades de esta disciplina. Se trata de una repolitización del diseño que pasa en primer lugar por cuestionarse el encargo y en el mejor de los casos para hacerlo evolucionar hacia la resolución de verdaderos problemas