En la actualidad, la integración social de los inmigrantes constituye un imperativo del Estado español
como una demanda de la sociedad civil y las organizaciones de inmigrantes. Si bien las instituciones locales
afirman que la población china no demuestra un interés particular por integrarse a esta sociedad, en
los últimos años las asociaciones voluntarias chinas han desarrollado una serie de estrategias que han
provocado un mayor acercamiento a las administraciones públicas, produciendo a su vez particulares
elaboraciones discursivas sobre la integración social de su colectivo. En este artículo la autora analiza la
forma en que las instituciones y sus agentes –procedentes del colectivo chino y de la sociedad receptora–
conciben y/o aplican en sus prácticas, ciertas acciones vinculadas a la “integración social”. Para ello,
delimita esta observación a las asociaciones voluntarias chinas, la cual ejemplifica los conflictos y paradojas
de los procesos de integración social cuando las organizaciones de inmigrantes se encuentran
expuestas a requerimientos desiguales por parte del país de origen y el país de destino