El elevado fracaso escolar existente en España exige preguntarnos sobre sus causas pero también por las alternativas. En ocasiones se señala al propio alumnado como responsable de este, especialmente aquellos grupos vulnerables como el migrante, la comunidad gitana o clases sociales desfavorecidas, entre otros. En lugar de hablar de fracaso escolar deberíamos referirnos a escuelas que fracasan, es decir, aquellas que no garantizan para todo el alumnado los aprendizajes necesarios para participar en la actual sociedad. El artículo centrará por tanto la atención sobre ésta relación entre éxito escolar e inclusión social