The Arab Spring was the beginning of fragile political transitions, but we don’t know for sure whether they are leading towards democracy, as the young protesters of Tunis or Cairo thought, or towards the rule of Sharia as those who later took over the revolution claim. This spring splendor presented by the media was clearly overstated. We could talk of a paradox, because those movements portending changes have produced an involution after the results of the elections. Behind these active minorities, there were and still are deeply conservative and patriarchal societies, contented by the lesser evil of the status quo. We can also talk of challenges. The great challenge for the Arab world is to achieve a sustained growth capable of providing employment to all these young people. The Obama era, with his famous speech at the American University in Cairo in May 2009, normalized the relationships with moderate Islamism, hitherto demonized and which today bears the responsibility of leading those 2011 springs towards success or failure.La Primavera árabe ha sido el inicio de transiciones políticas frágiles, sin saberse con certeza hacia dónde caminan: hacia la democracia, como pensaban los jóvenes manifestantes de las plazas de Túnez o El Cairo, o hacia el reino de la charia como reivindican quienes más tarde se apropiaron del movimiento. Este esplendor primaveral que presentaban ciertos medios de comunicación se ha sobredimensionado. Se habla de paradojas porque movimientos que presagiaban cambio, han producido, tras los resultados electorales, una cierta involución. Detrás de estas minorías activas, había y hay unas sociedades profundamente conservadoras, patriarcales, conformadas al mal menor del statu quo. Se habla también de desafíos. El gran desafío para este mundo árabe es lograr un crecimiento sostenido suficiente para lograr el acceso al empleo de todos estos jóvenes. La era Obama, con su famoso discurso en la Universidad Americana de El Cairo en mayo de 2009, inauguró la normalización con un actor decisivo, el islamismo moderado, hasta entonces demonizado y sobre el que hoy recae buena parte de la responsabilidad de llevar a buen puerto o al fracaso a las primaveras que se inauguraron en 2011