La evolución de “castros" a oppida en la Hispania céltica es esencial para analizar su economía, sociedad e ideología, por ser resultado de la interacción sociedad/medio natural de una sociedad agro-pastoril y guerrera, lo que explica sus elementos comunes dentro de las lógicas diferencias geográficas. Derivan de un antiguo substrato “proto-céltico” del Bronce Final, que en I milenio a.C. evolucionó hacia culturas protourbanas, dando lugar, ya antes del siglo III a.C. a la aparición de oppida y civitates que controlaban un amplio territorio como centro de una sociedad cada vez más compleja. Pero el interés de estas tradiciones es que conformaron las formas del paisaje, del hábitat y costumbres que han perdurado en la cultura popular hasta la actualidad, especialmente en zonas montañosas y en áreas comunales de la Meseta.The ‘castros’ or hillforts are esential to understand the social-cultural evolution of the “Celtic” peoples of the iberian Peninsula wich occuped their central and western parts. They begun in a ancient polimorfous Late Bronze Age “proto celtic” substratum which during the I millennium B.C. evolued towards proto-urban cultures with indirect mediterranean influences arrived through Tundetanians and Iberians. These evolution give rise to oppida and civitates which emerged during the V to II century B.C. to control broader territories and more complex societies characteristic of the “Celtic” and related peoples which confronted and were absorbed by Rome. But this preroman urbanism explain the lanscape, habitat and communal traditions subsisted until today, specialy in mountain and marginal areas of the Meseta