8 páginas y tablas estadísticasLa agricultura extensiva en agrosistemas de ambientes semiáridos, una vez mejorada su
productividad merced a la revolución verde,
alcanzó los límites ambientales en la década
de los 80. En los momentos actuales, ninguna
cantidad de dinero, ingenio o fertilizante logra
mejorar la producción de forma significativa.
En cambio, la persistencia de este modelo,
además de producir escasa rentabilidad, genera
altas tasas de erosión, disminución alarmante
del contenido en materia orgánica, pérdida
de elementos fertilizantes solubles y, por
tanto, graves implicaciones en procesos contaminantes.
Esto, unido a una escasa biodiversidad
al haber sido eliminados gran parte de los
hábitats, tanto de la flora como de la fauna
autóctona, y a unos costes de producción muy
superiores a los de otros países europeos, sitúan
estos agrosistemas en un proceso de desertificación,
que exige un cambio en su manejo si
se pretende su perdurabilidad.
Utilizando experimentos de larga duración
realizados en estos ambientes, en la Finca
Experimental “La Higueruela” del CSIC, se
demuestra que la Agricultura Ecológica, al
basar su estrategia en el manejo (rotaciones,
labores, reciclado de los residuos de los cultivos,
alternancia de fechas de siembra y recolección,
fijación biológica de nitrógeno, cubiertas
vegetales en los barbechos, marcos de
siembra, rupturas de pendientes, fijación de
desagües, utilización de setos, etc.), no sólo
evita muchos de los problemas ambientales
producidos por la Agricultura Convencional
(contaminación, disminución de carbono en el
suelo, biodiversidad, eficiencia energética, etc.)
sino que, además, consigue mejorar la rentabilidad
económica por unidad de superficie.Peer reviewe