La utilización de biomasas con fines energéticos es una actividad que forma parte de la historia de la humanidad
desde tiempos prehistóricos, cuando el hombre aprendió a generar y a mantener el fuego, utilizando el calor que se
generaba al quemar madera o cualquier materia vegetal para calentarse, cocinar, modelar arcilla e incluso dar forma a instrumentos y herramientas.
Esta actividad ha sido protagonista de la vida cotidiana de las familias hasta prácticamente el siglo pasado en los países del denominado ‘primer mundo’, mientras que se mantiene como esencial en la mayoría de los países menos desarrollados, donde se continúan utilizando biomasas para generar ese calor fundamental para cubrir las necesidades básicas de cualquier individuo