La casa de la cascada de Frank Lloyd Wright siempre ha sido sugerente de reflexiones en torno a la poética de habitar. Para el autor la naturaleza constituye una auténtica tautología con el conocimiento. La observación de la naturaleza es la apertura a todas las instancias del onocimiento; la experiencia directa y la búsqueda del origen de las cosas; «el quehacer arquitectónico para Wright ha de tener un sentido básico de equilibrio con las fuerzas de la naturaleza»