Cuatro años después de su inicio, la guerra civil siria ha entrado en un punto muerto. El año 2014 estuvo marcado por dos acontecimientos: la irrupción en escena del denominado Estado Islámico (EI) y la formación de una coalición internacional que no ha dudado en bombardear el territorio sirio para combatirlo. Mientras tanto, el régimen ha recuperado parte del terreno perdido y la oposición moderada ha acentuado su atomización, lo que ha beneficiado a los grupos yihadistas que han avanzado posiciones. Por su parte, las fuerzas kurdas han aprovechado el vacío político para extender su control sobre el Rojava, el Kurdistán sirio