En el año 2000, El Salvador padeció una epidemia de dengue que dejo más de 40 niños fallecidos por la mortal enfermedad. La epidemia desbordó a las autoridades de salud pública y sólo fue posible frenar el avance de la epidemia con la ayuda internacional y la movilización de un sector de la población. Luego de controlada la situación, médicos especialistas en este tipo de enfermedades, tanto nacionales como extranjeros, coincidieron en la importancia de la prevención, y no ceder en el combate al mosquito transmisor y las condiciones que lo multiplican