Las neoplasias del tubo digestivo constituyen un verdadero reto para el médico. Hasta hace unos años el estudio de la patología del intestino delgado se realizaba a través de métodos no invasivos de visión indirecta (tránsito intestinal, tomografía computarizada axial, resonancia magnética nuclear o gammagrafía), o métodos invasivos de visión directa que exploraban la totalidad de intestino delgado a través de cirugías abdominales (enteroscopía intraoperatoria)