Aún recnociendo la enorme limitación de juzgar las conductas humanas, no parece ser una osadía hacerlo con una que mate en le mundo a más de 13,500 personas por día, por el contrario, parecería una omisión grave no referirse a ella. Mirar con condescendencia el consumo de tabaco que está presente en los Servicios de Salud como un comportamiento normal, constituyente una contradicción interna, un oxímoron médico, ético y social. Se presenta como una conducta irracional que el profesional sanitario al que la sociedad ve como paradigma de salud, ostente un comportamiento que no expone a sufrir graves enfermedades y pone en riesgo la salud de las personas que lo rodean, violando la primera regla ética universalmente aceptada "primun non noccere", primero no hacer daño