En Asturias existen actualmente unas
90 ha dedicadas al cultivo de arándanos,
de las que un 95 % son plantaciones realizadas
en los últimos 8 años. Casi la totalidad
de esta superficie dispone de sistemas
de riego por goteo y equipos de
inyección de fertilizantes.
La fertirrigación consiste en la aplicación
de los fertilizantes disueltos en el
agua de riego.Ventajas que se consiguen: Permite adaptar mejor la cantidad y
concentración de cada elemento
nutritivo a las necesidades del cultivo ; Mejora la distribución de los fertilizantes,
especialmente aquellos con
poca movilidad en el suelo como el
fósforo o incluso el potasio ; La aplicación de los abonos se hace
fraccionada y de forma más precisa,
lo que evita la concentración excesiva
de sales en el suelo ; La aplicación de agua y nutrientes
se hace solamente a un volumen
determinado del suelo ; Facilita la automatización de la fertilización,
reduciendo la mano de
obra necesaria.
Como resultado de todo ello, la fertirrigación
incrementa notablemente la eficacia
en la aportación de nutrientes, en
comparación con el sistema tradicional
de aplicación directa de abonos sólidos al
suelo