En Asturias hay una elevada diversidad
de variedades de manzana, vinculada
a la larga tradición del cultivo de manzano
en la región y su habitual utilización en
la elaboración de sidra. Dado que las variedades
locales en general están en viejas
pomaradas tradicionales con una fuerte
atomización, al estar presentes en una
o en pocas plantaciones, había dificultades
para asegurar su conservación in situ
y un serio riesgo de pérdida de estos valiosos
recursos fitogenéticos al producirse
la paulatina renovación del cultivo, por
lo que resultaba de vital importancia emprender
una prospección de variedades
locales de manzano