La calidad de un ensilado resulta de la
interacción entre la naturaleza del material
de origen, su composición química y
el proceso de conservación, y viene dada
por su contenido en principios nutritivos,
la digestibilidad de los mismos y por su
fermentación. Su caracterización por métodos
tradicionales exige un proceso analítico
largo, tedioso y contaminante, por
ello, se necesita un cambio radical en los
procesos de análisis y control. La búsqueda
de nuevas estrategias debería
contemplar un alto potencial de muestreo,
estimaciones rápidas, fiables e idealmente a pie de campo a fin de tomar las
determinaciones de manejo en el momento
de ensilar y a bajo coste. Estas características
se encuentran entre los atributos
de la Espectroscopia de Infrarrojo
Cercano (NIRS)