En Asturias es muy frecuente que las malas hierbas acompañen a nuestros cultivos, por lo que, para controlarlas, es imprescindible realizar labores de escarda. En el Laboratorio de Fitopatología del SERIDA se encontraron bacterias patógenas de la judía en algunas malas hierbas, que constituyen una fuente de inóculo y un reservorio que permite sobrevivir a la bacteria cuando no hay cultivo