El jardín ha sido considerado como un punto de encuentro entre lo natural y lo humano. "Las noches todas" (2014), novela del colombiano Tomás González, reactualiza esta idea y sitúa al jardín dentro de las crisis del Capitaloceno. En este artículo propongo que la novela cuenta con dos elementos subversivos y resistentes a las lógicas del sistema capitalista global. Por un lado, presenta un jardín abierto, (im)posible y con una fuerte capacidad de agencia y, por el otro, nos ofrece un jardinero que encarna el modelo de Homo hortensis, cuyo espacio para la jardinería consiste en el planeta entero