Universidad de San Martín de Porres. Facultad de Medicina Humana
Doi
Abstract
Nonalcoholic fatty liver disease (NAFLD) is caused by a build-up of triglyceride macrovesicles in the liver not related toother etiologies such as alcoholism, medications or genetic disorders. The spectrum of this condition includes nonalcoholic steatohepatitis (NASH) and simple fatty liver.In 2020, an international panel of experts proposed a new name for this entity and considered that the term “metabolicassociated fatty liver disease” (MAFLD) would be the most appropriate to refer to a comprehensive but simple set ofcriteria for the diagnosis of MAFLD, which is not related to the amount of alcohol consumption and can occur in patientsin any clinical setting.NAFLD is a manifestation of metabolic syndrome and shows high prevalence and risk of rapid progression in patientswith type 2 diabetes (T2DM). The current model considers that this process occurs as a consequence of “multiple hits” that could precede the fatty liver disease, this being the most appropriate explanation for the evolution of NAFLD in aninflammatory state. T2DM worsens NAFLD, leading to hyperglycemia and thus building a vicious circle.As for patients with diabetes, the risk of fibrosis must be assessed due to its impact on increased cardiovascular risk andprogression of liver disease. This task may be accomplished through non-invasive tests such as hepatic fibrosis biomarkersLa enfermedad por esteatohepatitis no alcohólica (EHGNA) se genera por el depósito de macrovesículas de triglicéridosen el hígado, y se excluye de otras etiologías como alcohólica, medicamentosa o secundaria a trastornos genéticos. Elespectro de este trastorno considera la esteatohepatitis no alcohólica y esteatosis hepática simple.En 2020, un panel internacional de expertos propuso una nueva denominación para esta entidad, y se consideró que el término “enfermedad del hígado graso asociado a disfunción metabólica” (MAFLD, por sus siglas en inglés) sería el más apropiado para referirse a un conjunto completo, pero sencillo, de criterios para el diagnóstico de MAFLD, los cuales son independientes de la cantidad de alcohol consumido y pueden aplicarse a los pacientes en cualquier entorno clínico.La EHGNA es una manifestación del síndrome metabólico, y uno de los grupos de riesgo de prevalencia y progresión rápida son los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2). El modelo vigente considera que este proceso ocurre como consecuencia de“múltiples hits” que podrían anteceder a la esteatosis hepática como una explicación más apropiada para considerar la evolución de la EHGNA en un contexto de estado de inflamación.La DM2 agudiza el EHGNA, lo que conduce a la hiperglicemia, por ende, a la creación de un círculo vicioso. Es importantevalorar, para el caso de los pacientes diabéticos, el riesgo de fibrosis debido a su impacto en un mayor riesgo cardiovascular y progresión de la enfermedad hepática, para lo cual podrían emplearse pruebas no invasivas, tales como los biomarcadoresde fibrosis, elastografía o una biopsia hepática. A medida que se disponga de alternativas de tratamiento más efectivas,será aún más relevante determinar el grado de fibrosis.Actualmente, el manejo de esta entidad incluye cambios en el estilo de vida como una de las medidas terapéuticas másefectivas. Dentro del tratamiento farmacológico, se considera que la intervención más eficaz para esta enfermedad en pacientes diabéticos es el uso de tiazolidinedionas. El tratamiento con agonistas de péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como liraglutida, o con inhibidores del cotransportador 2 de sodio-glucosa también han mostrado resultadosprometedores en estudios preliminares