El objeto de este artículo es doble: por un lado, evaluar si las compañías de seguros consiguen unos rendimientos adecuados de sus carteras de inversiones y cómo se pueden mejorar esos rendimientos, y por otro,
estudiar si existe alguna relación entre la estructura de la propiedad de
la sociedad anónima o la mutua, el perfil de sus inversiones y el rendimiento. Las compañías de seguros asumen como mínimo tres
clases de riesgos: los riesgos que aseguran (elegir el sector, los precios, etc.), riesgos de apalancamiento financiero (primas sobre beneficios) y riesgos de inversión (elección de los activos en los que invierten).Publicad