La realidad del suministro o aprovisionamiento de mercancías ha cambiado en los
últimos tiempos, produciéndose una especialización con incorporación de nuevas
técnicas procedentes de la Economía. Frente a un modelo basado en la consideración
del suministrador como mero ejecutor de las órdenes de su cliente, se ha avanzado hacia la externalización de todo el proceso, incluyendo la toma de decisiones sobre
periodicidad y tiempo del suministro. El el art. 513-2.2 del ACM dispone que “cuando
no se haya fijado la cantidad o el volumen del suministro o su periodicidad, se entiende
que se ha pactado teniendo en cuenta las necesidades del suministrado, determinadas al momento de la celebración del contrato”. El presente trabajo realiza una lectura de este precepto desde la óptica de las novedosas modalidades contractuales surgidas desde la incorporación de la técnica logística a la empresa