El documento de la Comisión Teológica Internacional "A la búsqueda de una ética universal" abre su capítulo tercero insistiendo en la diferencia entre la ley natural –cuya vigencia práctica cabe reconocer en la adhesión espontánea a los valores morales- y la cuestión de su fundamento: “El sujeto moral puede llevar a cabo en la práctica las orientaciones de la ley natural, sin ser capaz, por motivos de particulares condicionamientos intelectuales, de comprender explícitamente sus fundamentos teóricos últimos” (60).
A la vista de esas palabras, y, sobre todo, a la vista de las dificultades que puede plantear el acceso intelectual al fundamento teórico de la ley natural parecería razonable preguntar ¿por qué no conformarse con la vigencia práctica de la ley natural