La terapia celular en la reparación miocárdica se vislumbra
como una de las estrategias terapéuticas con
mayor futuro en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca.
Numerosos estudios in vitro recientes apoyan la potencialidad
de distintos tipos de células madre de diferenciarse
hacia los tejidos necesarios para regenerar el
tejido miocárdico dañado, mientras que estudios en animales
de experimentación sugieren que células madre
de músculo (mioblastos), médula ósea (progenitores mesenquimales,
endoteliales o hematopoyéticos) e incluso
del propio corazón pueden contribuir in vivo a mejorar la
contractilidad cardíaca. Estos trabajos han conducido a
que diversos grupos hayan iniciado estudios en pacientes
con infarto de miocardio. Sin embargo, la utilización
de la terapia celular en ensayos clínicos no está desprovista
de controversia, fundamentalmente relacionada con
la necesidad de aumentar nuestro conocimiento antes
de pasar a la aplicación clínica de estas estrategias terapéuticas.
Aunque es fundamental aumentar significativamente
el conocimiento de los procesos, no consideramos
irrazonable iniciar ensayos clínicos en los que se
identifiquen preguntas concretas cuya respuesta nos
permita avanzar en esta dirección