La influencia de la prosa satírica de Francisco de Quevedo es evidente
en la obra del novohispano José Mariano Acosta Enríquez, quien en su novela Sueño de sueños, valiéndose de la imitación y la parodia, plasma su viaje onírico al inframundo, a semejanza de aquel que el escritor madrileño describió en sus Sueños y de las Visiones y visitas de Diego de Torres Villarroel, de las que bebe la inspiración de presentar como personajes a los dos literatos mencionados y a Miguel de Cervantes