Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
Abstract
El Concilio de Nicea, con
sus prolegómenos y consecuencias,
puede ser visto en algunas de sus facetas,
como un ejemplo del compromiso
entre la verdadera comunión eclesial
y la efímera comunión política.
En el presente artículo se apuntala la
explicación de los orígenes del arrianismo
a partir de dos factores: la propia
tradición alejandrina, no exenta
de tensiones tras la muerte de Orígenes,
y el influjo de Luciano de Antioquia
en el propio Arrio. Con todo ello
se evidencia la relación entre la solución
nicena al conflicto y la comunión
eclesial