Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
Abstract
Hay que destacar la singularidad
del III Concilio toledano por la
estrecha relación que guarda con la
conversión de los visigodos a la fe católica.
Queda patente la máxima communio
intraeclesial que supone el hecho
mismo de la conversión. Se
estudia, en primer lugar, la recepción
por el Concilio de los anteriores símbolos
de la fe (Nicea, Constantinopla,
Éfeso y Calcedonia). Luego se pormenoriza
la recepción de la disciplina
canónica anterior de Concilios hispanos,
galos, galos y orientales. Con estas
medidas se trataba de restablecer la
disciplina canónica, que había sido
vulnerada por la herejía arriana y los
restos de paganismo que todavía subsistían
en la Hispania visigótica