Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
Abstract
En los últimos años, el tema del aborto ha sido abordado repetidas veces,
de forma aislada, como si se tratara de uno sólo de los muchos problemas sociales
a los que tiene que enfrentarse la sociedad moderna. En este artículo, el
autor subraya sin regatear palabras, que un planteamiento así carece de validez:
el aborto no es «un problema más», un problema aparte, sino de hecho, un
eslabón de importancia vital en la cadena anti-natalista, que tiene como última
manifestación la eutanasia.
En realidad, se ofrece en este artículo una documentación abundante que
demuestra claramente que no se puede arrancar el tema del aborto del contexto
que le es propio, es decir, el ataque y desprecio a ultranza de la vida como
realidad sagrada. En muchos países del llamado -mundo desarrollado», los efectos
de las leyes liberales con referencia al aborto, así como de la visión permisiva
que es, al mismo tiempo, resultado y manifestación de las ideas que
inspiraron dichas leyes, han sido -para enumerar sólo unos pocos males que
hallan su origen en el utilitarismo al margen de Dios- los siguientes: el alarmante
declive de la natalidad y las consecuencias adversas que dicho declive
supone; el aumento de la irresponsabilidad en materia sexual, especialmente
en los jóvenes; el aumento de abortos ilegales e incluso de nacimientos ilegítimos,
así como de enfermedades venéreas; la destrucción de la familia; el
consenso cada vez mayor en torno a la aceptación de la eutanasia. Se ve, pues,
que el autor puede con razón afirmar que el aborto no es «un tema aparte»,
sino un conjunto explosivo de temas, una especie de pulpo maligno cuyos tentáculos
tocan a una infinidad de aspectos de la sociedad. los efectos del aborto
son múltiples; su apetito, incontrolado.
El autor basa sus afirmaciones en los resultados de investigaciones llevadas
a cabo en muchas partes del mundo, y en las opiniones de numerosos
expertos que han colaborado con él sobre este tema. Una y otra vez, se ve que
carece de sentido tratar el aborto como -un solo tema», ya que abunda la
documentación -tanto histórica como actual- en contra de este planteamiento
que, en el mejor de los casos, parte Simplemente de la ingenuidad. Frecuentemente,
no obstante, dicho planteamiento se halla defendido precisamente por
aquellos que cosechan las mayores ganancias de la práctica del aborto