Los paisajes agrarios tradicionales en mosaico, que tanto apreciaba el ecólogo catalán Ramón Margalef por su capacidad de acoger biodiversidad, eran resultado de la energía y la información movidas por el trabajo campesino. Con la industrialización de la agricultura y el abandono de una gestión integrada del territorio, esos mosaicos agroforestales y ganaderos se están desvaneciendo. La pérdida de esta importante herencia biocultural pone en riesgo los servicios ecosistémicos claves que se necesitan en un mundo sometido a un cambio ambiental global incierto