Los conflictos sociales que hoy acontecen en Portugal responden de manera común a una clave: la Crisis y sus consecuencias sociales. Los ciudadanos se confrontan contra el gobierno, manifiestan su oposición a las políticas que se aplican y protestan por el desmoronamiento inminente del perfil de su actual estructura social, aquélla que se ha ido conformando en este país aproximadamente desde las tres últimas décadas